Tipos de préstamos
Actualmente el mercado de crédito cuenta con una amplia oferta de préstamos destinados a todos los sectores de la población. No obstante, la evolución del negocio bancario a incrementado la oferta de nuevas vías de financiación.
Préstamos personales:
Dinero financiado para la adquisición de bienes duraderos (electrodomésticos, muebles, etc), una necesidad (estudios, reformas del hogar) o un capricho domestico (viajes, vacaciones, etc).
Préstamos hipotecarios:
Capital otorgado para adquirir un bien inmueble. El préstamo cuenta con dos tipos de garantía, la personal y la del bien hipotecado (por ejemplo una vivienda). Si incumplimos en el pago de la deuda, la entidad reclamaría el inmueble como suya.
Préstamos pignoraticios o prendarios:
Consiste en depositar una prenda u objeto de valor (joya, alhajas, muebles, obras de arte, etc) como garantía del dinero que se obtiene. La prenda empeñada puede ser subastada si el cliente incumple las condiciones pactadas.
Tarjetas de crédito con préstamos (tarjetas revolving):
Este tipo de tarjetas bancarias se caracteriza por contener un préstamo, que permite el cobro aplazado mediante una cuota fija. El inconveniente en utilizar las tarjetas revolving, es que resulta más costoso que un préstamo personal, ya que los tipos aplicados superan la media de los créditos al consumo.
Créditos preconcedidos: préstamos exclusivos para clientes con buen historial bancario. En este caso la entidad se encarga de realizar los estudios correspondientes de la operación, luego remite una propuesta al cliente ofreciendo un préstamo muy competitivo.
- Otros préstamos:
Préstamos del Gobierno:
La finalidad de estos préstamos es mejorar las condiciones de los ciudadanos. Por ello, el Estado otorga financiación a educación, inversiones, seguridad social y para los desastres naturales.
Créditos rápidos o fáciles:
Son préstamos de poca cuantía que se obtienen en menos de 24 horas, se caracterizan por su comodidad y rapidez a la hora de cerrar la operación. Pero esconden, casi siempre, penalizaciones por impagos e intereses muy abusibos en la devolución del importe (pagos mensuales).
Reunificación de préstamos:
Consiste en unificar todas las deudas bancarias (hipotecas, créditos al consumo y tarjetas de crédito) en un nuevo crédito, a cambio de alargar el plazo de amortización y de reducir los pagos mensuales. Para realizar la operación es imprescindible ser titular de un préstamo hipotecario. Sin embargo, modificar las condiciones de una hipoteca puede resultar perjudicial para el interesado.
Préstamos privados:
Son operaciones de persona a persona donde no interviene ninguna entidad financiera, se caracterizan por su flexibilidad y por su elevado riesgo, pero si la inversión resulta viable los beneficios son muy altos para el inversionista.

